Comiendo su cuerpo y bebiendo su sangre: Realidad, Vida y Elección Difícil

52- Los Judíos discutían entre ellos diciendo: “¿cómo puede éste darnos a comer su cuerpo?” 53-por eso Jesús les dijo: “de cierto, de cierto os digo que quien no comiere el cuerpo del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre no tendréis vida en vosotros. 54- El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. 55- Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. 56- El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. 57- Cómo me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, así mismo el que me come, el también vivirá por mí. 58- Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el Manná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente. 59- Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum. 60- Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es ésta palabra; ¿Quién la puede oír?

Chagall and Jesus crucifiedTal como debatimos en el artículo anterior (leer aquí) nuestro enfoque sobre este texto será reconocer que el autor de las Sagradas Escrituras son ambos, el Padre y el Rey. Por consiguiente, podemos acercarnos a este texto y a otros con las mentes abiertas que Dios nos ha dado, y a la vez con honestidad, con confianza y con fe.

Regresemos al texto y a nuestro principal problema. ¿Cometió Jesús un error retórico comparando la unión absoluta con Él (comunión/ eucaristía) al comer su cuerpo y beber su sangre? Si no fuese así, nuestra pregunta es: ¿conociendo ese riesgo, por qué lo hizo? ¿La respuesta podría se obvia? ¿Podría no ser, que Jesús escogiese la más dura metáfora posible, de forma que solo aquellos que percibiesen su verdadero significado y no tuviesen miedo a ser incomprendidos tuviesen el privilegio de ser llamados sus discípulos? Yo creo que algo hay de cierto en esta teoría. Sin embargo, creo que la principal razón de Jesús al hacer tan radical declaración fue simplemente porque era verdad. Déjeme plantearlo de otra forma; yo creo que lo dijo porque no había otra posibilidad para describir lo que intentaba dejar claro.

En otras palabras, en el sentido del propósito de Dios, el cuerpo y la sangre de Jesús son en efecto, el verdadero alimento y la verdadera bebida, no importa cuán difícil nos parezca éste concepto. Incluso aunque yo estoy de acuerdo  en que es difícil de decir, creo que hay algunas cosas que debemos mantener en mente. Continuemos pensando juntos.

Yo argumentaría aquí que el posicionamiento de Jesús, no es diferente de los que, leyendo la Biblia, están familiarizados con- un movimiento desde el presente hasta lo más remoto. Aquí un ejemplo viene a la mente, pero hay otros.

¿Recuerda la prohibición bíblica contra el juramento, junto con la afirmación de que Israel debe jurar solo por Dios mismo?

Leemos en Mateo 5: 34-35 “Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera, ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies, ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey”.

Pero también leemos en Deuteronomio 10:20 “A Jehová tu Dios temerás, y a Él solo servirás, a Él seguirás y solo en su nombre jurarás”.

En hebreos 6:13 “Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo”.

No hay disculpa. La razón de que Jesús prohíba a sus discípulos jurar, no es porque Él piense que jurar no es ético en cualquier caso, sino porque no hay razón para jurar sobre cosas que en principio no son importantes, y segundo por citar como testigos a cosas que son inferiores. Si uno ha de prestar juramento, uno debe hacerlo por lo máximo – el mismísimo Dios de Israel.

Ahora vamos a hacer un tipo de pregunta diferente. ¿Creyó Jesús que sus discípulos entenderían lo de su “cuerpo  y sangre” de su discurso y lo aceptarían? O era solo “pretexto cultural y religioso” que únicamente aquellos que “cerrasen sus ojos” pudiesen confiar en permanecer con Él? Estoy convencido  que Jesús esperaba que ellos lo entendieran y lo aceptasen completamente. Esto no era la parte más difícil. Déjeme explicarlo.

La primitiva sociedad judía del medio-este era físicamente una. El cuerpo humano estaba completamente asociado con la persona a quien pertenecía dicho cuerpo. Esto está claro cuando leemos los Salmos de David. Leyendo la Biblia hoy, algunas veces no comprendemos su lógica completamente. Déjeme aclararlo. Cuando el Salmista reflexionó sobre su propia muerte y entierro, él pensó de sí mismo (no solo de su cuerpo) bajando a la sepultura. En Salmos 30:9 leemos “¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?”. Era así, porque no había separación entre el cuerpo y el alma como lo hay en las sociedades del Oeste hoy en día. Nos encontramos mucho más cómodos con la distinción entre el cuerpo y el alma. Pero ese no era el caso en los tiempos bíblicos.

Además, la Biblia Hebrea declara que la vida del cuerpo (carne) está en la sangre, la causa del porque está estrictamente prohibido para los Israelitas beber la sangre de un animal cuando consumen su carne como alimento:

10-“Si alguien de la casa de Israel a del extraño que habitase entre ellos, comiese sangre, pondré mi rostro contra esa persona que comiese la sangre y será cortado de entre el pueblo. 11- Porque la vida de la carne, en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona. 12- Por tanto, he dicho a los hijos de Israel: Ninguna persona de vosotros comerá sangre, ni el extranjero que mora entre vosotros comerá sangre” (Levi. 17:10-12).

Simbólicamente, la sangre del animal era la vida sobre el altar del Templo de Jerusalén para expiación en favor de los Israelitas. Era la intención de Dios. Está destinada para ser consumida por Él y para Él solo. Esto puede sonar raro para los oídos modernos, pero es lo que los antiguos pensaban del sacrificio. Los Israelitas primitivos no eran una excepción al comprender esta idea del sacrificio. Ellos lo ofrecían a Dios (y algunas veces a los dioses) cómo alimento para consumo sagrado. ¿Necesitaba el Dios de Israel estos sacrificios para sobrevivir? ¿Necesitaba Él, el cuerpo y la sangre de los animales? Desde luego que no. Pero en la mente  primitiva, el matar como sacrificio, simbolizaba una vida completamente dedicada y ofrecida a la deidad que adoraban. Ni tan siquiera se lo cuestionaban.

Entonces, ¿qué pasa aquí? Yo creo que es algo así como- Jesús dice: “Ahora las mesas están servidas. Es el turno para Dios ofreceros todo lo que Él es, tal como vosotros le ofrecéis en sacrificio, simbolizando la vida entera, así Él se ofrece a sí mismo en la persona de su Hijo”. Pablo dirá también algo similar, “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿Cómo no os dará también con Él todas las cosas?” (Romanos 8:32).

Por eso, cuando Jesús se refirió a su cuerpo y a su sangre, Él dio a entender que el pan y el vino debían llegar a ser, en la mente y el corazón de sus discípulos, asociados completamente con Él, en el amplio ámbito de sus vidas: su persona, sus enseñanzas y sus hechos. En otras palabras, Jesús esperaba ser completamente entendido y admitido a través de una participación activa por fe. Por fe en Él, el creyente podría participar  de la salvación que se encuentra tan solo en Jesús y que es libremente ofrecido a todos. Ese era el propósito.

Así que permítame resumir. La declaración de Jesús acerca de su cuerpo y su sangre es verdadera y no hay otra imagen que podría dejarlo más claro. Su carne y su sangre, es decir, el mismo Jesús – todo Jesús – es lo único que puede sostener a un ser humano a la vida eterna (Jn 1: 1, 14).

Pero aquí, hay más de una pregunta intrigante. En el contexto del Evangelio de Juan (y si ha leído mis comentarios anteriores  sabrá a lo que me refiero) Jesús está polemizando con los actuales gobernantes de Israel, establecidos en Jerusalén. Ellos dicen: “Tenemos el control. Debemos autorizarlo todo. Si Jesús es el Mesías debe decírnoslo (el énfasis es mío) claramente”. Están diciendo: “Somos los guardianes. Somos el camino al Padre”. El punto de vista de Jesús es diferente. Él desafía la autoridad de ellos con su hablar profético y sus señales. Jesús dice: El Padre y Yo somos uno. Yo soy el camino al padre  y el Pan Celestial que alimenta a Israel para vida eterna. Yo soy el camino, la verdad y la vida. Si alguien como y bebe de Mí, vivirá para siempre” La elección es suya.

¿Por qué era duro de entender? (Juan 6:60) ¿Era porque Jesús le dijo que comiesen su cuerpo y bebiesen su sangre? ¿O es que era duro de entender la implicación que Jesús dice sobre su cuerpo y su sangre? Yo creo que era esto último.

Mi punto de vista aquí, es que los discípulos le entendieron perfectamente. No era el Templo de Jerusalén, el Sumo Sacerdote y el liderazgo del Sanedrín, sino Jesús quien era el camino al Padre. Por Él la vida es dada y mantenida. Los discípulos fueron más inteligentes de lo que parecían. Jesús posiblemente no podía ser aceptado por aquellos que estaban en una posición de influencia y poder. Se dieron cuenta de que se estaba desatando la tormenta.

¿Qué opina? ¿Está de acuerdo? ¿Está en desacuerdo? ¿Por qué?

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Dr. Eli Lizorkin-EyzenbergTo secure your spot in our new course “The Jewish Background of New Testament” - CLICK HERE NOW

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