LA HISTORIA DEL DILUVIO QUE TAL VEZ NO CONOCES (II)

Tal como mencioné en mi post anterior, no había planeado escribir sobre el diluvio en este punto. Y tampoco había planeado hacer una serie sobre este tema. Sin embargo, he recibido tantos comentarios, preguntas y diferentes opiniones después de mi último artículo, que he caído en la cuenta de que no tengo otra opción que entrar en detalle sobre esta historia –así pues– tenemos una nueva sub-serie LA HISTORIA DEL DILUVIO QUE TAL VEZ NO CONOCES, dentro de la serie principal: HISTORIAS BÍBLICAS QUE NO CONOCÍAS.

Estos versículos de Génesis 6 han sido objeto de controversias durante mucho tiempo. Muchos comentaristas de renombre han comentado sobre este tópico a través de los años, y la identidad de los Nefilim y los hijos de Dios todavía son objeto de debate. Por eso, desde luego, no espero que aceptes mi punto de vista como lo único correcto. Mi meta aquí, es traer a debate algunos puntos de vista hebreos y familiarizarte con algunas técnicas y opiniones judías. El judaísmo cree que cada palabra de la Torá proviene de Dios, pero no que cada palabra de ella tiene un significado singular. Mis artículos intentan reflejar esta calidad abierta de la Torá.

MÁS SOBRE LOS HIJOS DE DIOS

Mi último post era sobre “los hijos de Dios”, y el consecuente debate abrió discrepancia de opiniones. Por lo cual, quizás necesito añadir algunas palabras aquí. El  punto de vista de “los ángeles caídos” –el que yo defiendo– es una de las interpretaciones más prevalentes de esta historia. En el artículo anterior, usamos la técnica Derash y vimos que esta opinión es derivada de los ángeles siendo llamados “hijos de Dios” o interpretada como se dice en Job 1:6, 2:1 y 38:7

Acabo de mencionar que esta “interpretación angélica” (la idea de que los “hijos de Dios” fueran ángeles, o alguna especie de seres divinos) es casi inexistente en el judaísmo moderno. Es importante destacar, que durante mucho tiempo, “la opinión ángel” ha sido predominante en muchos escritos judíos extra-bíblicos (el libro de Enoc por ejemplo: 1 Enoc 6-11, normalmente fechado en el siglo 200 A.C, identifica claramente los “hijos de Dios” como ángeles). Sin embargo, comentaristas judíos más tardíos, escogieron leer el nombre הָֽאֱלֹהִים֙ (Elohim) en su forma plural, y por eso b’nai ha Elohim cambió aquí por “los hijos de los gobernantes”, “hijos de los nobles”, “hijos de los príncipes” o “hijos de los jueces”.

Deberíamos reconocer aquí que, si ellos fueron simplemente los hijos de los gobernantes, o de los nobles, quienes tomaron como esposas a simples doncellas, sus padres, los nobles y los gobernantes, no deberían estar muy satisfechos con esas uniones –pero, ¿por qué Dios?– Dios no toma en cuenta las diferencias sociales o de clases diferentes. Tal como Dorothy Healy escribió en su comentario sobre esto: “Una cosa parece clara sobre este versículo: que los ‘hijos de Dios’ eran diferentes de las ‘hijas de los hombres’, por ejemplo, ellos procedían de una esfera diferente, y su procreación ciertamente no estaba de acuerdo con la voluntad de Dios”. Pensemos lógicamente: si “los hijos de Dios” son lo contrario a las “hijas de los hombres” –eso no significa que ellos no fuesen ‘hijos de hombres’ y por ello no humanos–: ellos eran «ángeles que no guardaron su propio rango, sino que abandonaron su propia morada«.

¿QUÉ VIERON LOS ESPÍAS?

Para entender la naturaleza de los Nefilim, regresemos otra vez a nuestras técnicas de Derash y busquemos un significado comparativo –un significado más profundo– obtenido de un pasaje mediante la comparación de sus palabras y contenido de pasajes similares en otras partes. Ya hemos visto que la Torá también menciona a los Nefilim después del diluvio, en Números 13, cuando Moisés envió a los doce espías para que explorasen la tierra. Todos estos espías, excepto Caleb y Josué, trajeron un mal informe de la tierra que ellos exploraron. Estaban completamente aterrorizados por lo que (o a quien) vieron. Entonces, ¿a quién vieron?

«Vimos allí a los Nefilim (hijos de Anak, descendientes de los Nefilim), y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos«.

Las palabras entre paréntesis son muy interesantes: ¿qué significa que los hijos de Anak descendían de los Nefilim? Otra vez, necesitamos algo de hebreo aquí. El texto original dice: בני ענק מן-הנפלים -bnei Anak min-haNephilim. La palabra hebrea “Anak” ( ענק ) –traducida simplemente como “Anak” en el texto inglés– significa “gigante”. Por lo tanto, en nuestro texto hebreo literalmente dice: “Vimos gigantes descendientes de los Nefilim”.

La respuesta que Josué y Caleb dieron ante la congragación de Israel es aún más interesante: «… no os rebeléis contra Dios. Y no temáis a la gente de esa tierra, porque los devoraremos. No tienen protección, porque el Señor está con nosotros. No hay por qué temerles».

Ante todo, es bastante remarcable que, aunque algunas partes de ese “mal informe” fueron desafiadas por Josué y Caleb, ellos no desmintieron dicho informe sobre los gigantes. Ellos no dijeron: ‘pero ¿de qué hablas? Allí no habían gigantes, nosotros no hemos visto ningún gigante’. Parece ser que los “gigantes descendientes de los Nefilim” desde luego estaban en la tierra, ya que ni Josué ni Caleb negaron el hecho.

Pero hay alguna información para añadir, absolutamente intrigante, que fue descubierta en su respuesta en hebreo. En inglés, tenemos este texto convincente y “normal”: Su sombra se fue –pero no creerás lo que el texto hebreo original está diciendo aquí–. Josué y Caleb están diciendo sobre la gente de la tierra: ‎»Su sombra se fue» סָ֣ר צִלָּ֧ם מֵעֲלֵיהֶ֛ם. El texto en hebreo no habla de ninguna protección, solo habla de sombra: Su sombra se fue, y el Señor está con nosotros.

¿Estás sorprendido por esta expresión? Créeme, yo también estaba infinitamente sorprendida cuando lo descubrí. Y no estoy afirmando nada –simplemente hago saber el significado literal– (Pershat) de estas palabras refiriéndose a la sombra de los Nefilim: ‘Su sombra se fue’. Definitivamente, todavía no podemos entenderlo a nivel de Remez (alegóricamente) como una simple implicación de “protección” –y leerlo como “protección”– desde luego, sería mucho más conveniente y tradicional; tenemos que recordar, sin embargo, que una de las principales normas de la hermenéutica judía afirma que todos los altos niveles (empezando por Remez/Alegoría) no deben contradecir el Peshat: Como primera norma general, el significado más extendido nunca contradice el significado básico.

Esta expresión: “su sombra se fue” –solamente ocurre una vez en la Torá– solo aquí, y pienso que estaremos de acuerdo en que es una observación muy peculiar. Yo no sé a ti, pero a mí me da escalofríos. Como escribió Michael Heiser en su extraordinario libro, “mirando la Biblia a través de los ojos de un lector del pasado, requiere expandir los filtros de nuestras tradiciones y presunciones”. Y nuestro estudio de los Nefilim todavía no ha finalizado: la próxima vez, continuaremos (y espero finalizar) esta investigación. Solo después de esto, con todo el conocimiento obtenido, podremos realmente bucear dentro de “La historia del diluvio que tal vez no conoces”.

Si estos artículos te abren el apetito por descubrir los tesoros ocultos de la Biblia hebrea, estaré muy feliz en proporcionarte más información (y también un descuento de maestra) en los cursos de eTeacher. También te animo a leer mi libro, Abraham had two sons: este es el primer (y el único) libro mesiánico que está escrito de acuerdo al significado atribuido al PARDES y te proporcionará una prueba de este enfoque en la exégesis bíblica judía (clic aquí para obtener el libro: Read Julia Blum )

About the author

Julia BlumJulia is a teacher and an author of several books on biblical topics. She teaches two biblical courses at the Israel Institute of Biblical Studies, “Discovering the Hebrew Bible” and “Jewish Background of the New Testament”, and writes Hebrew insights for these courses.

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